Ablativo absoluto


La mayoría de las veces un ablativo absoluto está formado por un participio que concuerda en género, número y caso (siempre ablativo) con un sustantivo o pronombre que no desempeña ninguna función en la oración principal. Equivale a una proposición adverbial y, por tanto, a un complemento circunstancial. Con menor frecuencia encontramos también la construcción de ablativo absoluto sin participio, formada por dos nombres, llamada tipo Cicerone consule [Siendo cónsul Cicerón], usada especialmente en la expresión del desempeño de cargos.
Se puede traducir de diversos modos. Lo esencial es entender que se trata de una circunstancia, pero existen diversos modos de expresarla. Por ejemplo, en Urbe capta, hostes didiscescerunt, el ablativo puede traducirse de las siguientes formas:
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[Una vez capturada la ciudad, los enemigos se marcharon]
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[Después de capturada la ciudad, los enemigos se marcharon]
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[Capturada la ciudad, los enemigos se marcharon] (participio + sustantivo)
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[Cuando capturaron la ciudad, los enemigos se marcharon] (convirtiendo el ablativo latino en una oración subordinada adverbial).

Según Bassols de Climent, el ablativo absoluto puede usarse como un ablativo intrumental o sociativo. Por ejemplo, en
Antonius ense destricto adversum hostes impetum fecit
[Antonio atacó a los enemigos con la espada desenvainada], el llamado “ablativo absoluto” desempeñaría una función de ablativo instrumental. Rubio Fernández considera que discutir si a determinados ablativos se les debía aplicar la etiqueta de “absolutos” o no absolutos (sino de causa, modo, etc) es una pérdida de tiempo. Al fin y al cabo, el ablativo absoluto es un ablativo circunstancial más.